Enfermedades Autoinmunes: La alergia definitiva

Alergias. Alergias. Alergias. Eso parece ser todo lo que oímos cuando se trata de enfermedades de la piel, y todas se tratan de forma similar. La gran pregunta es: ¿cómo ha llegado el veterinario o el dermatólogo a la conclusión de que la mascota tiene alergia cuando no existe ninguna prueba que determine definitivamente si una afección cutánea o un picor se deben a alergias (alimentarias o inhalatorias)?

Podemos comprobar si hay alérgenos ambientales (cosas a las que son alérgicos), pero eso no garantiza que sea el origen del problema. Esto conduce a algunos diagnósticos erróneos y a tratamientos que sólo funcionan parcialmente, o no funcionan en absoluto.

Una de las clases de enfermedades que entran en esta categoría es la enfermedad autoinmune o, en términos sencillos, cuando el animal tiene una reacción alérgica a sí mismo. Estas enfermedades no aparecen en las pruebas de alergia y, a menudo, puedes observar cierta respuesta a los medicamentos típicos utilizados para las alergias. Sin embargo, el problema es que nunca parecen volver a la normalidad.

¿Por qué? Porque la mascota no puede alejarse de la fuente de la reacción alérgica: ¡ella misma! Debido a la naturaleza de estas enfermedades, requieren tratamientos muy diferentes.

Desde un punto de vista clínico, parecen como cualquier otra enfermedad cutánea alérgica a nivel superficial. Las mascotas tienen picor, hay restos de piel y la mayoría tienen infecciones secundarias. Si se les trata con Apoquel (en dosis estándar), antibióticos y champú de clorhexidina, puedes observar una leve mejoría. Sin embargo, el problema es mucho mayor que una alergia estándar y debe tratarse de forma mucho más agresiva.

Para sofocar el tipo de reacciones que producen estas enfermedades son necesarios antiinflamatorios, como el Apoquel, los corticoides o las ciclosporinas. En algunos casos, incluso hay que recurrir a fármacos quimioterápicos como la azatioprina, el clorambucil, la citarabina o la ciclofosfamida. La mayoría de los medicamentos son de los que la mayoría de la gente nunca ha oído hablar. Y eso es porque las enfermedades autoinmunes a menudo se pasan por alto, no se tratan o nunca se tratan.

Para diagnosticar una enfermedad autoinmune, es necesario realizar una biopsia de la piel. Esto implica extirpar quirĂşrgicamente un pequeño trozo de piel y, mediante un proceso para “fijar” el tejido de una forma especĂ­fica (que puede cortarse muy fino), se examina al microscopio. En la mayorĂ­a de los casos, esto nunca se hace porque el veterinario parte de la base de que se trata de una alergia tĂ­pica.

He aquí algunas de las formas más comunes de enfermedades autoinmunes que se observan en nuestras mascotas:

  • PĂ©nfigo foliáceo: Suele aparecer alrededor de la cabeza, la cara, las orejas y las almohadillas de las patas en forma de costras, pĂşstulas y llagas. Razas caninas más comunes afectadas: Chows, Akitas, Collies Barbudos, Doberman Pinschers y Terranova. En gatos: Los gatos domĂ©sticos de pelo corto y largo son los más comunes, pero tambiĂ©n los siameses, himalayos, persas, Maine Coon, American Blue, Scottish Fold, Ragamuffin y somalĂ­es.
  • PĂ©nfigo Eritematoso: Suele aparecer alrededor de la cara, las orejas y el puente de la nariz, y suele ser una forma menos agresiva. Razas afectadas con frecuencia: Collies y pastores alemanes.
  • PĂ©nfigo Vulgar: Poco frecuente, pero es la forma más grave de PĂ©nfigo, que provoca llagas/ampollas en la boca, los labios, los genitales y la zona anal. Razas comunes afectadas: Pastores alemanes, Collies y Perros pastor de Shetland.
  • PĂ©nfigo Vegetans: Es la forma menos frecuente de PĂ©nfigo, pero muy agresiva al causar llagas y crecimientos de tipo verrugoso. No hay predilecciĂłn de raza.
  • Lupus eritematoso discoide (LES): Provoca llagas y lesiones en la nariz (cambios de color/despigmentaciĂłn), cara, ojos, orejas y almohadillas plantares, con restos costrosos y pĂ©rdida de pelo tambiĂ©n asociados habitualmente a esta forma. Razas comunes afectadas: Pastores alemanes, Collies, Perros pastor de Shetland y Huskies siberianos.
  • Lupus Eritematoso SistĂ©mico (LES): Forma más grave de lupus que afecta a la piel, las articulaciones, los mĂşsculos y otros Ăłrganos; tambiĂ©n puede asociarse a letargo y fiebre. Razas caninas más comunes afectadas: Pastores alemanes, Collies, Perros pastor de Shetland, Lebreles afganos, Beagles, Setters irlandeses y Caniches. En gatos: Siameses, Himalayos y Persas.
  • Estrangulamiento del cachorro/Celulitis juvenil: Enfermedad que afecta principalmente a los cachorros, suele ser de apariciĂłn sĂşbita y afecta a las orejas, la nariz, los ojos, la boca y los labios. Además, suele ir acompañada de inflamaciĂłn de los ganglios linfáticos, fiebre y letargo, y el cachorro puede dejar de comer debido a las llagas.
  • Adenitis sebácea: Aunque no está demostrado, muchos creen que esta afecciĂłn pertenece a la categorĂ­a de enfermedades autoinmunes. Se trata de un proceso inflamatorio de las glándulas sebáceas que provoca la cicatrizaciĂłn y la no funciĂłn de las glándulas afectadas. Razas comunes afectadas: Caniches, doodles, Akitas, Samoyedos y Vislas.

Todas ellas son enfermedades graves que no es infrecuente que acaben en eutanasia, principalmente porque se diagnostican mal y no se les da el tratamiento adecuado. Como peluqueros y defensores de las mascotas, debemos estar atentos para educar a nuestros clientes sobre la posibilidad de estas enfermedades, de modo que los propietarios busquen segundas opiniones con dermatólogos o diagnósticos más avanzados para evitar desenlaces fatales.

Si una mascota no responde adecuadamente al tratamiento y pertenece a una de las razas comunes mencionadas, es aconsejable discutir la posibilidad de un problema más profundo. No todos estos casos pueden tratarse médicamente, pero sí la gran mayoría. Sin embargo, la mejor oportunidad de éxito en el tratamiento es reconocerlo en las primeras fases del proceso.

El tratamiento de estas enfermedades requiere diagnósticos y cuidados veterinarios para empezar. El peluquero también puede desempeñar un papel vital en el proceso. Una vez que el veterinario inicia la atención sistémica, el peluquero puede centrarse en controlar la infección y restaurar la barrera cutánea, que es crucial para el proceso. Aquí es donde el peluquero debe obtener la formación necesaria sobre las técnicas y productos adecuados para lograr grandes resultados.

Lo siguiente indica cuándo debemos considerar una enfermedad autoinmune en un animal de compañía tratado por “alergias”:”

  1. Falta de respuesta al tratamiento.
  2. Cuando el tratamiento que antes funcionaba deja de hacerlo y los problemas cutáneos vuelven con fuerza.
  3. Los problemas cutáneos siguen reapareciendo incluso cuando no es época de alergias.
  4. La raza del perro o gato es propensa a la enfermedad.

No todo lo anterior garantiza que tengas una enfermedad autoinmune, pero al menos debería estar en tu proceso de pensamiento cuando veas una o todas estas situaciones. La mayoría de los clientes no son conscientes de que estas enfermedades existen, así que si tú, como peluquero, puedes aumentar tu base de conocimientos y ser más consciente, tal vez puedas salvar la vida de una de las mascotas de tus clientes, orientando a un cliente cuando no obtenga respuestas o soluciones a los problemas cutáneos de su mascota.

Recuerda, ¡no se trata de diagnosticar! Se trata de hacer observaciones y guiar al cliente para que busque la ayuda adecuada. No hay forma de saber con sólo mirar a una mascota si tiene una enfermedad autoinmune o no. Eso sólo puede determinarse con diagnósticos adicionales realizados por un veterinario.

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